Elena M.Reseña
Siempre encendía velas corrientes al llegar del trabajo, pero me molestaba el humo negro y ese olor artificial que terminaba cansando. Con estas de cera de soja el cambio fue absoluto: la mecha de algodón quema parejo, sin tiznar nada alrededor, y el aroma de lavanda ambienta la sala suavemente sin saturar el aire. Cada vaso dura un montón y crea un ambiente de verdadera desconexión al caer la tarde en casa.